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-"Dicen que su presencia es delatada con la ausencia de todo sonido. Los animales, el viento. Todo deja de ser oído antes de que el humo delate su presencia, y el ácido deshaga tu cuerpo"

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 Asunto: Cartas a Melinara
NotaPublicado: 17 Ene 2019, 14:47 
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Púrskul, Amn

Querida Mel:

Por fin mi persona ha decidido escribiros después de tanto tiempo, mas mis recuerdos siempre están y estarán a vuestro lado, puede que nuestros caminos se bifurcaran pero eso no impide que nuestro lazo sea firme y nos mantenga unidas desde la distancia. Os echo en falta si os soy sincera, muy a menudo escucho vuestra voz en mi cabeza, aquella voz dentro de cada uno que nos dice que debemos hacer, tal como hacíais a menudo cuando me otorgabais un buen consejo, resulta casi jocoso ¿Verdad? diría más bien melancólico, dicho sea desde una perspectiva positiva, una parte vuestra parece seguir a mi lado y eso me hace enormemente feliz.

¿Mi llegada a Amn? Creo que me señalaríais como mentirosa si os dijese como comenzó todo ¿Cómo explicaros tantas aventuras en una sola carta? Bueno, intentaré hacerlo...

Muchos fueron aquellos quienes me tendieron su noble mano para ayudarme en mi travesía e incertidumbre, pero me guiaron gentilmente y con paciencia, en especial en mi pequeño Don. Recuerdo que nada más llegar a las grandes puertas de la Ciudad de la Moneda, Athkatla, hubo un hombre llamado Ahrendil que se ofreció, es un hombre ataviado con una armadura exótica de duras placas tanto como su carácter, poseía malos modales y era un grosero de cuidado, creo que no os hubiera caído en gracia pero a decir verdad tenía su lado bueno y gentil, por ello le recordaré con aprecio pues hasta ahora no le he vuelto a ver, os explicaré Mel.

Junto con él y otros dos aventureros, una hermosa mujer amable de negros cabellos llamada Jezabel y un hombre maduro, mago por cierto, perteneciente al Roble Blanco llamado Emil, nos dirigimos a una cueva situada en las inmediaciones a los llanos de Athkatla, en ella se rumoreaba la presencia constante de trasgos causantes de algunas fechorías y problemas varios. Aquellos aventureros parecían expertos, mis manos temblaban pues jamás había usado mi magia para hacer daño alguno aunque les ofrecí apoyo y ellos a su vez, recuerdo como una de sus flechas venenosas atravesó mi hombro derecho y raudos me asistieron antes de que el veneno se extendiese. Continuamos y una segunda vez caí al suelo, lo último que recuerdo es que muchos de ellos nos rodearon y mi visión se desvaneció despertando junto al resto, todos estaban bien y aquellos trasgos yacían inertes, eran increíbles Mel.

Pensábamos que todo había terminado y comenzamos a registrar los cuerpos, un bastón nos llamó la atención e iba a inspeccionarlo pero... ¿Dónde se hallaba? Nos observamos los unos a los otros en incógnita mas una voz chillona se alzó, se trataba de un trasgo y empuñaba dicho bastón. No se mostró hostil pero si expresó su deseo de apropiarse con el objeto y machar tras ello, pues según sus palabras era un granjero, gracia nos causó a más de uno y no nos importó que partiese con el salvo al malhumorado Ahrendil quien sin previo aviso asestó con su espada al pobre desdichado, no mostró piedad alguna, quería verlo morir al igual que a sus hermanos trasgos, es aquí cuando nadie se esperaba tal desenlace.

Varias enredaderas surgieron del suelo enmarañando las extremidades del ya furioso Ahrendil, deteniendo su acto y perplejos nos quedamos al descubrir las aptitudes especiales del pequeño trasgo, él nos observó a cada uno esperando nuestra acción, obviamente no objetamos en que desapareciera con su preciado botín y felizmente este abandonó la cueva tal como prometió. Una lástima que Shack, un bardo que he conocido recientemente y del que ya os hablaré, no estuviera presente, es digna de cantares.

Esa fue la primera y última aventura que tuve con dicho caballero Ahrendil, como os dije, no volví a verle, salvo en una ocasión debo añadir, recuerdo que junto a un hombre fuimos asaltados por una mujer algo extraña de vestimentas oscuras y acompañada de una gran araña, pedía oro a cambio de dejarnos con vida y Ahrendil pasó entre medias sin inmutarse o prestar su ayuda. El miserable pasó una segunda vez pidiendo que aplicase magia a su espada y se detuvo ¿Estábamos a salvo? ¿Iba ayudarnos? A mi pesar y rabia no, tras imbuir su espada se marchó de nuevo y perplejos nos hallamos todos, incluso nuestra asaltante, que nos dejó marchar por cierto. Ya os dije que era despreciable. Extrañamente volvió una tercera vez, creo que ya estaría muerta si aquella mujer se hubiese decidido a terminar con nuestra vida, y este me preguntó sobre mi estado. Su gesto y tacto cambiaban cual veleta, nunca le entendí.

Os escribo desde Purskul, un pequeño pueblo de semi orcos alejado de las bulliciosas ciudades, ya sabéis que las detesto, es... Tranquilo, pacífico y junto a el hay un campo enorme de manzanos, por lo visto allí disponen de una sidra bastante famosa. Suelo ir mucho por esa zona para mi recolecta, poco a poco aprendo algo sobre la variedad de las plantas que recojo y experimento sus efectos. Creo que me quedaré una larga temporada, tengo planes Mel, muchos de hecho pero os lo haré saber en una segunda carta, queda prometido.

Recordad que os quiero y os extraño, esperadme.


Nilum.

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 Asunto: Re: Cartas a Melinara
NotaPublicado: 11 Feb 2019, 17:26 
Guerrero con sabiduría 8
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Púrskul, Amn

Queridísima Mel:

Disculpad mi tardanza en escribiros, estas últimas semanas han sido un tanto confusas y recién regreso de una aventura extraña con unos conocidos, no muy lejos de Púrskul donde me hallo, en un sendero oculto de las afueras allí que tantas veces mi persona había transcurrido en busca de flores para mis recolectas diarias, os relataré...

Resulta que Shack, aquel amigo bardo de quien os he mencionado en la anterior carta, había adquirido un mapa de un tesoro, según sus palabras de un comerciante, en un inicio pensaba que habían engañado al pobre desdichado ¿Quién vendería el mapa de un tesoro por unas míseras 2000 piezas de oro? Parecía tan entusiasmado con la idea que me ofreció partir con él y con unos aventureros más, sigue con la idea de convertirse en un pirata o mejor dicho ya cree que lo es así que no pude negarme, tampoco tenía mejor que hacer y acepté.

Cuando nos reunimos en el punto acordado advertimos que varios de quienes iban acompañarnos se habían quedado atrás y tan sólo cinco seríamos en dicha aventura.

Shack por supuesto encabezaba el grupo mientras portaba aquel extraño mapa entre sus manos, tras él y para mi sorpresa se encontraba Malekith, otro peculiar conocido más y de quien ya os hablaré, es un tema algo delicado tratarlo por carta pero debo deciros que cambió su nombre a Sir Daniel, a penas pude reconocerle con aquella armadura pues había cambiado totalmente su apariencia, su presencia me inquietaba y a la vez me alegraba, no sabría explicaros en estos momentos. Seguidamente y con una armadura pesada, bien pegado al suelo, el enano e imponente Tagnus avanzaba decidido y sin miedo alguno, creo haberle visto con Shack un par de veces, poco sé sobre él, exceptuando a que como buen enano, tiene un carácter fuerte como el resto. Laiandel se nos unió poco después de un imprevisto ataque por parte de algunas arañas de aquel bosque al que nos adentrábamos, una elfa algo peculiar, casi denota un aspecto salvaje y elegante al mismo tiempo, me recordó a Loreliel, no tiene un habla muy fluido pero al igual que nuestra compañera tiene ese espíritu del cual os hablo, uno libre e indomable. Por último debo de nombrarme, Nilum, una innata cada vez más poderosa y debo añadir inestable, sí amiga mía... Casi achicharro por segunda vez a Shack con una gran bola de fuego, para mi alivio se encontraba a una distancia segura pero se acercaba a la zona de impacto de mi proyectil, cosa que no ocurrió con el caballero Damon en una de nuestras incursiones, en una cueva llena de trasgos, deberíais ver como humeaba su roja capa, pero ese no es el tema del cual hablar ahora.

Continuábamos por buen camino mas bestias como aquellas arañas ya mencionadas e incluso varios osos se acercaron en un claro intento de acabar con nuestras vidas, eran simples animales débiles y cayeron sin problemas pero resulta extraño, el bosque se cerraba tras nosotros, sobre nuestras cabezas a cada paso que dábamos la luz a penas atravesaba la copa de los árboles envolviéndolos progresivamente en una oscuridad donde cada vez eran más claros los diferentes sonidos que la espesura del bosque ocultaba, éramos observados no cabía duda pero continuamos a pesar de ello hasta que fuimos rodeados por el gran Gathkey y sus hijos.

No nos dimos cuenta hasta que era demasiado tarde y nuestros flancos estaban expuestos, una gran criatura nos cortaba el paso, no supe discernir que era exactamente pero sí advertí su gran figura felina, su oscuro aspecto y sus brillantes ojos verdes, unas extensiones a modo de serpientes se agitaban tras su espalda amenazantes mostrando sus dientes, estaba segura que acabaría con nosotros sin mucho miramiento, hasta que habló. Sus dos hijos nos miraban con hambre y fiereza mientras avanzaban con sus seis patas, rodeándonos y repitiendo una y otra vez la misma y única palabra que sabían pronunciar en Común "Comida" mas su padre y líder de la camada clamó por un presente a cambio de dejarnos paso y con vida. Es increíble como Shack pone su empeño en dialogar con cualquier criatura, con Gathkey lo logró sin duda, bastó con algunas pociones especiales que portábamos dejando estas a sus pies para que nos diese dos minutos para salir de allí, estoy segura que tanto Tagnus como Malekith quisieron luchar contra la camada mas aún con los comentarios últimos de este... E incluso creo haber dicho su nombre, su nombre real Mel, bocazas de mí, aquella tensión y el terror que sentía hizo mella en mi mente y no pensé antes de dejar fluir mis palabras, esperaba que el resto no se hubiera percatado, pero no fue así, ya sabréis porqué.

Una vez abandonamos los dominios de Gathkey llegamos a lo que parecía ser un claro con una hermosa vegetación y un laberinto de piedra bastante vetusto a la par de enigmático rodeado de estatuas esculpidas con una precisión y arte que nos dejó sin habla, parecían tan reales que casi podrías admirar que estuvieran con vida, cada una de ellas pertenecían a una raza o sexo diferentes, curioso, esto llamó mi atención por lo cual decidí acercarme a observarlos mejor mientras el resto exploraba las inmediaciones. Mis temores se hicieron realidad, aquellas estatuas no eran simples piedras inertes ¡Eran personas bajo una maldición! Estaban petrificadas en roca ¿Quién habría hecho algo así? Shack alegó antes de iniciar nuestra marcha que había hallado algunas pisadas humanoides de tamaño medio durante nuestra partida, pero en nuestro viaje no encontramos a nadie. ¿Habrían sido atacados por las criaturas del bosque? ¿Por Gathkey y su manada? ¿O quizás... Fueran una de estas estatuas presentes? No encontramos restos de sangre o trifulcas por el camino, quien sabe donde estaría pero lo más probable es que el final fuese este laberinto.

Más y más estatuas aparecían por nuestro camino hasta llegar a una zona más abierta y en su centro una mujer anciana de aspecto débil y portando una andrajosa capa negra se arrastraba en nuestra dirección pidiendo ayuda, que "Ella llegaría" advertí que ninguno de nosotros osaba mirarla debido a la petrificación de las estatuas e incluso una vez más el bardo hizo alarde de su diplomacia vendándose los ojos y yendo hacia ella ¡Insensato! La mujer acabó por desvelar su auténtico aspecto ¡Era una Medusa! Gritamos a Shack para que se alejara y este corrió en dirección contraria aún con sus ojos cubiertos, no es de extrañar que acabase por estamparse contra una de las paredes, corrí a socorrerle mas ya se estaba desatando una batalla contra la criatura, desde mi distancia hice uso de mi varita lanzando todos los proyectiles que pude de forma instantánea hacia ella, su magia yace a penas palpitante en estos momentos, mi primera varita hecha por mi por cierto, iba a ser un regalo para mi maestro pero no me atreví a dárselo, creo que se burlaría de mi. Ya os hablaré de él en otra carta Mel, todo a su tiempo.

Medusa acabó muerta a mano de todos nosotros, inmóvil en el suelo envuelta en su propia sangre, era el momento y todos coincidimos, rebusqué en el cuerpo del extraño ser, es posible que portase algo para finalizar con la maldición de aquellas personas pero tan sólo encontré algún que otro pergamino suelto, útiles sin duda pero no para el propósito que pensaba. Shack quiso quedarse con la cabeza, no tuve objeción en ello, creo que mencionó algo de colgarlo en su futuro barco como trofeo, Malekith de inmediato fue a por los varios cofres que la fallecida Medusa guardaba, conociéndole arramplaría con todo lo que pudiese llevar, tampoco me importaba es un aliado al fin y al cabo uno al que no conviene enfadar por mi parte y ya creo que lo hice con anterioridad al mencionar su nombre real, que coja lo que quiera. Laiandel al igual que mi persona rebuscó en su cuerpo por igual aunque no presté especial atención si encontró algo de utilidad en ella. En cambio Tagnus halló un vial bastante peculiar que me pidió analizar y en efecto, se trataba de un un ungüento para desprenderse de la petrificación de Medusa, es una pena que un ungüento tan complejo sea tan complicado de duplicar, teníamos que decidir pues dicha muestra puede perderse con facilidad si llegase a intentarlo un experto. Actuamos llegando a un acuerdo común, usarlo en dos estatuas para revivir a dos almas atrapadas. Su contenido no daba para más.

Nuevas trifulcas resurgieron en el grupo ¿A quién debíamos salvar? Quise proponer el azar de Tymora, pero hicieron caso omiso. Malekith puso su empeño salvar a una noble que hallamos cerca de la entrada, o al menos eso aparentaba debido a sus vestimentas para recibir una mayor recompensa, Laiandel a uno de los suyos, un elfo y un humano a la par, en mi humilde opinión debo añadir y preguntar ¿Acaso importa la raza o clase? Ambos comenzaron a vilipendiarse entre ellos y creo que casi hubieran llegado a algo más que simples palabras. Laiandel señaló a Malekith por su real nombre y este mostró su desprecio a la elfa por pertenecer a la raza de los gentiles tal como ella los denominaba. Estaba cansada Mel y mi cometido había finalizado, al fin y al cabo el enano Tagnus era quien portaba el ungüento, por mi que tome dicha decisión y eso pensé en aquel momento cuando marché de aquel lugar, ya hablaría con Shack más tarde, debía de analizar los pergaminos y continuar con mis tareas personales como bien sabréis.

Y bien, hasta aquí una aventura más querida amiga mía, ojalá hubierais estado conmigo, vuestra falta se hace presente constantemente. Mañana debo de acudir a un entierro, descuidad no se trata de conocido o familiar alguno, es una mujer perteneciente a guardia de Amn llamada Jennifer Snader. Jamás he asistido a entierro alguno y si es anunciado en los carteles de la Ciudad de la Moneda debe ser importante.

Trataré de ser más constante en nuestras cartas y os relataré los hechos que me faltan por contaros, sed paciente mi preciada amiga.

Recordad que os quiero y os extraño, esperadme.


Nilum.

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 Asunto: Re: Cartas a Melinara
NotaPublicado: 19 Feb 2019, 17:08 
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Púrskul, Amn

Mi muy queridísima Mel:

De nuevo os escribo para contaros más buenas nuevas, en cuanto volví a la posada de Púrskul no pude evitar que mis manos temblasen de emoción, tomasen mi pluma y un poco de tinta junto a este rollo en cuestión y comenzase a relataros.

¿Recordáis a Shack? ¿Shack Starholm? Sé que hablo mucho de tal nombrado bardo pero no os emocionéis como el resto, no hay una relación entre ambos como muchos piensan, es más, le considero un hermano y él a mí por igual. Según me contó días atrás, Shack por mucho que se excuse y explique tal amistad, no creen en sus palabras ¿Cómo reaccionar? Bromeando ambos entre risas por tal mal entendido, resulta jocoso aunque si siempre nos ven juntos cabe decir que no es de extrañar, tampoco es que resulte ser el inicial tema de mi carta, continuaré.

Me explicó que junto con una hin llamada Plasmy acabaron ambos en una cueva a rebosar de trasgos y hallaron a una solitaria niña que buscaba a su muñeco, extraño a mi parecer que la pequeña estuviera allí, pero en resumidas cuentas acabaron por encontrar al muñeco en cuestión, uno llamado Stick por ella con aspecto de esqueleto, con un sombrero de pirata y empuñando un diminuto cetro de juguete, objeto que sostenía Shack mientras me comentaba tal absurda historia como inicial. No me pareció algo especial acompañar a una niña hasta su casa, así que una vez más asentí al bardo para acompañarle a él y a la hin en su labor. Por el camino Shack insistía una y otra vez en que gracias al cetro que empuñaba podía comunicarse con el muñeco, de hecho no dejaba de mirarlo mientras Susan, la joven rescatada, lo sostenía entre sus brazos de forma protectora. Tonterías, pensé, otra vez estaba divagando y exagerando los hechos para vanalograrse en sus futuros relatos. No le creí.

Junto al reducido grupo, un acompañante más se unió a nosotros durante el trayecto, uno que portaba ropas oscuras y ocultaba su rostro bajo una capucha, aislado de nosotros pero manteniéndose cerca a su vez, me resultó extraña su presencia, su silencio era permanente exceptuando en escasas ocasiones y advertí también que portaba un bastón al igual que mi persona. Pocos datos recavé de él aunque terminé por agradecerle mucho al final de nuestra aventura, ya con tiempo me explicaré Mel, una breve introducción para este nuevo individuo pienso que es de agradecer pues os preguntaréis sobre su presencia al igual que yo en su momento. Creo que fue Shack quien le aceptó de buen grado, al instante volví a preguntarme ¿Más gente para escoltar a una niña? Quizás las inmediaciones fuesen peligrosas. No pregunté al respecto.

Pronto llegamos al hogar de Susan y su familia, inmediatamente la niña subió al piso de arriba junto con su preciado Stick y nuestra atención se enfocó en sus progenitores, su padre mejor dicho con quien intercambiamos algunas palabras, aunque no puedo decir lo mismo de nuestro acompañante misterioso, quien se dedicó más a observar con curiosidad la casa, sus exóticas decoraciones sin mediar palabra y abstrayéndose parcialmente. Por el rabillo del ojo advertí que Plasmy se mostraba curiosa por igual pero más bien hacia el grupo en cuestión, sólo he conocido a tres hins en este condado y todos en realidad me han mostrado ser bondadosos y con determinación, eso y que jamás hay que llamarles "medianos" pasé una vergüenza horrible cuando llamé a pobre Neriamdoc de esa forma y vi su pequeño rostro entristecido cuando me disculpé y musitó un "No pasa nada" mi corazón se partió en dos aquel momento... Oh Diosa. En fin, era más que bienvenida y sonreí a Plasmy al recordar aquel momento, volví mi atención al padre de Susan y a Shack a quien habíamos dejado como siempre llevar la voz cantante. Al fin y al cabo sabía como llevarse a la gente en su bolsillo.

No era la primera vez que tenían problemas con ese pequeño juguete, desapariciones, extraños comportamientos de su hija hacia el muñeco... Tampoco pensó en la posibilidad de que estuviera embrujado e incluso que este cobrase vida, cosa que le alertó de sobremanera y decidió arrojarlo al fuego de la chimenea. Detuvimos al hombre y sus acciones antes de que se precipitara en sus actos, primero debíamos recopilar más datos a cerca de este, su procedencia y por supuesto preguntar a Susan ya que ella es quien ha estado comunicándose con Stick desde que su padre lo encontró en la costa y regaló a su pequeña de forma inconsciente.

Todos entonces estuvimos de acuerdo en ello y con el consentimiento de su padre subimos por aquellas escaleras buscando a Susan, pidiéndole amablemente que nos entregase a Stick un momento. En un inicio se mostraba dubitativa por ello, era su amigo y pretendía cuidar de su preciado juguete. Su padre no ayudó en que ella nos lo cediese, volvió a insistir en que destruiríamos a su muñeco y rehusó totalmente en entregarlo entre lágrimas mientras Shack intentaba acercarse a ella y calmarla al igual que Plasmy y aquel misterioso hombre ataviado en oscuras ropas, aunque sus palabras eran más duras. Oh querida pequeña, te comprendo tan bien... ¿Recuerdas Mel mi báculo de juguete? Era tan preciado que hasta sentía que era real en mis manos y me ayudaba a dominar todo el fuego inestable que había en mi interior, para un niño un juguete preciado puede tener un poder inmenso. Recordé aquel con forma de cabra que un niño una vez me obsequió, lo guardaba celosamente conmigo cuando en otra de mis aventuras, lo salvamos a él y a su madre de unas arañas terribles mientras partían en un carromato tirado por corceles desde Crimmor hasta Athkatla, su madre iba a contraer un matrimonio forzado con otro noble mercader para la estabilidad de su bien estar y la de su hijo tras la muerte de su primer esposo, triste historia que me datalló Shack en su momento cuando fue a dicha boda en invitación de la mujer. Es curioso Mel, padre siempre quiso eso para mí y gracias a ti soy una mujer libre.

En todo caso, de nuevo Shack junto con Roland, otro hombre y conocido al que prometí regalarle un muñeco similar, la cabra que el muchacho me regaló, celoso advirtió mi regalo y entre risas hice esa promesa, impedimos tal ataque por parte de las bestias y helo aquí el presente, el cual mostraría a Susan haciéndole ver que mi persona la comprendía y que no haríamos daño alguno a Stick. "¿Puedes cuidarlo en mi lugar?" Esa fue la pregunta que le hice a la pequeña, siempre he tenido debilidad por los niños y no pude evitar sonreír mientras aceptaba esa responsabilidad. Funcionó, es posible que el resto lo viera como un intercambio o trueque mundano, pero en parte me entristeció, era un recuerdo y regalo de aquel muchacho pero a su vez estaba segura de que Susan lo necesitaba más que yo. Aceptó en entregarnos a Stick señalando hacia una de las puertas de las habitaciones con su manita y todos dirigimos nuestras miradas a esta, Shack fue el primero en encaminarse y tomar su pomo para abrirla lentamente.

Allí se encontraba Stick, tendido en el suelo como un muñeco cualquiera, parecía tan inofensivo como un objeto simple, el bardo confiado se aproximó con el cetro para poder establecer alguna conexión o hacer reaccionar al esqueleto, pero no hubo respuesta, seguía en su misma posición. Di mi opinión de que quizás Stick al escuchar las constantes amenazas del padre hacia él hubiera decidido no confiar en nosotros para protegerse, lógico que no se atreviese a exponerse. Lo que tardé en advertir fue una caja de música cerca del esqueleto y que Shack tomó en sus manos revisándola con detenimiento ¿No era el cetro el que hacía de nexo entre Stick y nosotros? Algo así, pues las piedras preciosas que cubrían este podían extraerse y colocarse en algunas oberturas que mostraba la caja, que peculiar, una melodía comenzó a escucharse cuando las piedras se colocaron en su lugar correspondiente, resultaba bastante animada o eso creo recordar. La cabeza comenzó a darme vueltas y mi cuerpo pesaba cada vez más, mi vista se tornó nublosa, irreconocible hasta cubrirse de oscuridad, creo haberme desmayado, pero al cobrar consciencia ya no estaba allí. ¡Estaba en medio de la mar a bordo de un barco!

Mi primer impulso fue ocultarme con mi magia, aquel navío era lúgubre, tenebroso, el crujir constante de madera desgastada indicaba que esta se hallaba agrietada y maltrecha por los años, el repique de la pequeña campana situada en la base del mástil era sonoro e incesante y a su al rededor varias lápidas con nombres impresos en su dura piedra se encontraban fijos a pesar de la tormenta y los vaivenes del barco en medio de la zozobra. En un momento de lucidez ante aquel desconcierto me percaté que todas y cada una de ellas, formaban un apellido común "Huesopalo" ¿Qué significaba todo aquello? Un alivio que tras unos largos minutos, el resto fueron apareciendo al igual que hice tras despertar. Toqué el hombro de Shack al darme cuenta que aún la invisibilidad estaba conmigo y le hice ver que me encontraba con ellos, no me hallaba sola, suspiré, fue un gran consuelo.

La confusión reinó pocos instantes entre el grupo, escuchamos una voz procedente de popa, no recuerdo si es así como se denomina a la parte trasera de los barcos, pero para mi sorpresa, quien se encontraba manejando el timón, el contramaestre que dirigía tal gran navío era nada más ni nada menos que Stick, el pequeño esqueleto que medía menos que el propio timón del navío. Shack alegaba que era el capitán y el resto de nosotros su tripulación, de nuevo comenzaba a sobreactuar ante el pequeño ser y este se alegró dándonos la bienvenida ya que buscaba ayuda, marineros para llevar ese gran barco y no sólo eso, el resto de tripulantes habían desaparecido y tan sólo se encontraba él abordo, aunque vislumbré algo moviéndose por proa, alguien etéreo al que no nos acercamos en un inicio. Añadiendo eso y que piratas asaltaban constantemente hacían que Stick necesitase ayuda.

Pronto atamos cabos de lo que estaba sucediendo, aquel escenario, aquellas vivencias en alta mar, su situación, Stick estaba viviendo aquello constantemente como un libro interminable, una historia sin un final al que se debería de enfrentar una y otra vez de forma cíclica y nosotros debíamos de actuar para ponerle un punto y final o eso intentaríamos, para ello acordamos buscar a dicha tripulación y nos dirigimos a las tumbas. No quedaba mucho tiempo y menos para el pequeño esqueleto, advertí que durante nuestras conversaciones este a menudo repetía lo que anteriormente nos había explicado e incluso nos daba la bienvenida de nuevo, su mente estaba trastocada.

Nos acercamos a la primera tumba, Shack advirtió que cada una mostraba un epitafio propio del fallecido, una última antes de haber muerto, por lo que probamos a intentar satisfacer dichos deseos de cada una como pudiéramos, aunque a medida que avanzábamos la siguiente resultaba más extraña que la anterior, mas cumplimos, creo recordar que la primera rezaba algo como que le gustaría escuchar a uno de sus camaradas recitar el comentario más soez que un marinero pudiese soltar de su boca. Todos nos miramos entre nosotros pero fue Shack quien tuvo el valor de mencionar alguno que otro frente a la tumba, algo como "Eres tan mal marinero que cuando las sirenas te ven gritan de terror" ese en particular me hizo reír pero no a la marinera, sí, era una mujer y creo que eso la hizo enfurecer en parte pero su alma partió junto con su lápida correspondiente ¿Habíamos hecho lo correcto? Pensamos que sí y seguimos a la segunda.

Esta parecía ser de sencilla petición como la primera, ser cubierto por "Su" bandera, alzamos nuestras miradas al mástil y allí efectivamente se encontraban las banderas ondeantes al viento, habían tres y tan sólo una de ellas sería la correcta. Una era de los Exploradores de la mar, otra era claramente identificada como la de Amn, la última y la que nos convenció a todos, era una negra con una calavera y con dos patas de palo entrecruzadas formando una cruz clara. Stick era un pirata, no cabía duda en ello, por lo tanto el resto de la tripulación debía serlo, no había indicios de lo contrario y nuevamente el bardo, como no, trepó hasta alcanzar la adecuada y arropar dicha lápida con ella. Al hacerlo desapareció de forma apacible e incluso nos lo agradeció con un simple pero muy reconfortante "Gracias".

La tercera resultó algo triste de leer, un hombre que murió por la enfermedad de escorbuto, mi persona no tenía idea alguna de qué se trataba pero el hombre de ropajes oscuros habló, no es que lo hiciera mucho pero cuando lo hacía exponía ideas muy interesantes, tampoco dijo su nombre en toda la travesía exceptuando cuando eché un vistazo al contrato que supuestamente todos firmamos al convertirnos en parte de esa tripulación, no recuerdo haber firmado nada pero ahí estaban nuestros nombres, reconocí cada uno de ellos pero el número 37 estaba ahí expuesto como uno más, más adelante descubrí gracias a Alys y a Kemet, dos mujeres pertenecientes al grupo del Alba Argéntea, que realmente así se llamaba al confirmarlo él mismo a estas. 37, como así le llamaré a partir de este punto, explicó que era una enfermedad muy común en el mar y que provenía de la falta de cítricos durante un tiempo prolongado. La hin Plasmy entonces ofreció su magia curativa para intervenir a su vez que mi persona ofreció algunas naranjas en ofrenda. El conjunto funcionó y una tercera lápida desapareció exitosamente.

Nos aproximamos a la cuarta, en su epitafio inscrito afirmó tener en buen grado hacia la pólvora, casi como una obsesión, algunos de nosotros probamos con sustancias como bombas de humo o incluso pensé en alguna pequeña explosión, esta no reaccionó a ninguno de nuestros intentos por lo que volvimos a popa junto a Stick para preguntarle, él era el único presente que conocía a dicha tripulación pirata. Cuan fue nuestra sorpresa de descubrir que al muy loco le hubiera encantado en vida ser impulsado, disparado y proyectado al mar con su propia ballesta de pólvora. ¿Qué clase de pirata era aquel? Cuando quise darme cuenta Shack ya estaba de nuevo en acción, cargando un cuerpo que halló en proa y atándolo a uno de los grandes virotes para abrir fuego. ¡Por la Diosa Shack! ¡Sois un loco inconsciente! Pero al igual que él, aquellos piratas parecían compartir esa misma locura. Al ser lanzado al mar, dicho hin, el fallecido pirata perteneciente a la cuarta tumba, elogió a Shack por su certero disparo, increíble... Supongo que debido a su diminuto tamaño sería más fácil, miré a Plasmy en aquel momento, no sé como se lo tomaría o que rondaría por su mente al ver a uno de los suyos de esa forma.

Pocas tumbas quedaban ya, una era de Stick, otra se encontraba vacía y la última pertenecía al capitán, según su inscripción un capitán es el último en abandonar su barco, así que pensé que quizás esa sería la última en ser liberada. Nuestra atención se enfocó en la lápida vacía ¿A quién perteneció? ¿Recordáis Mel aquella figura que advertí en un inicio y que pululaba por el barco a parte de Stick? Bueno, resultó ser un alma en pena que no recordaba quien era o su nombre, pero sí que alguien había caído fuera del navío tiempo atrás, una vez más Shack me pidió que preguntase a Stick y acudí con premura hacia el pequeño esqueleto. Que terrible fue al verle más perdido que nunca entre sus recuerdos, desde un primer momento me agradó e incluso con sus pequeñas insinuaciones como guiños, sí, increíblemente hizo un gesto con la cabeza y entendí que se trataba de un guiño a pesar de tener sus cuencas vacías, o alagándome con cumplidos, resultó ser muy encantador pero desquiciante ver que al preguntarle una y otra vez por la identidad del pirata desconocido, por alguien que había caído a la borda o si se trataba del mismísmo capitán recibía las mismas respuestas transcurridos unos pocos segundos, soltaba comentarios como que si había quedado con él a solas para un propósito íntimo o su sorpresa de nuevo y preguntarme qué hacía allí. Pobre... Desistí, pero le añadí un "Está bien, luego quedaremos tu y yo a solas" nunca lo recordaría de todas formas, tampoco me hubiera importado hacerlo. ¿Qué? Claro que me gustaba Mel ¡No oséis reíros!

Volví con gesto preocupado junto al resto sin tener una respuesta clara y explicándoles que Stick se encontraba peor. No tuve tiempo de hacerlo, de inmediato Shack cayó al suelo, de improvisto, como si algo le hubiera golpeado, no supe que había ocurrido, corrí hacía él para ver si aún guardaba aliento, si aún vivía, no estaba del todo segura, me aferré a sus extravagantes ropas arrodillándome frente suya, gritándole que él era mi guarda espaldas, le llamé pero no respondía, oh Mel que miedo pasé, no sabía se estaba con vida y el barco se agitaba con violencia cada vez más, a penas recuerdo de aquel momento antes de perder el conocimiento de nuevo, lo último que vi fue la tumba vacía que se encontraba frente a mí y a Shack, mas esta ya tenía un nombre y mi terror se hizo palpable, en ella se podía leer "Shack Starholm".

... (Esta vez la carta se divide en dos hojas)

Despertamos ¿Cuándo? No teníamos idea alguna, un sol radiante iluminaba nuestra posición, su calidez era bienvenida sin duda pero el desconcierto general apareció una vez que analizamos la situación. Shack estaba vivo, eso fue lo primero que quise saber al buscarle y recordar lo sucedido, mostró una gran cicatriz en su torso ¿Es debido a ello que cayó? ¿Quién se lo hizo? Antes no tenía herida alguna o eso alegó, en cierto modo me despreocupé de ello, me alegraba tenerle de vuelta. 37 pareció mostrar interés en donde nos encontrábamos y comenzó a explorar las inmediaciones del barco, más bien hasta su borde para avistar el lugar. Sí, habíamos atracado en una especie de isla, un poblado más bien, en su puerto por lo que apreciamos, todo se hallaba envuelto en una espesa vegetación salvaje y a juzgar por el estado del barco parecía que habían transcurrido años, todo resultaba muy confuso. E incluso Stick parecía haber desparecido ¿Habría desembarcado?

Abandonamos el barco para tocar por fin tierra firme bajo nuestros pies y entablar conversación con los lugareños del lugar o eso parecían. En vez de personas de carne y hueso teníamos presentes a unos cuantos fuegos fatuos descargando grandes cajas en dicho puerto, no eran hostiles en absoluto, aparentaban llevar una vida normal en la ilusión de Stick, así que una vez más Shack siguió su patraña de capitán para comenzar a recavar información. Efectivamente Stick se encontraba en el poblado aunque hace bastante tiempo que no le veían, preguntamos dónde podría encontrarse o si conocían a quienes podrían regentar el lugar, a ambas preguntas respondieron con la familia Sempreterna, una que vivía al fondo del poblado y con la que Stick entabló una cierta convivencia trabajando para ellos o más bien trabajándose a la hija de la familia llamada Melissa y ganándose la eterna enemistad del padre con el que tuvimos el honor de hablar. Menudo bribón está hecho, me encanta.

Tanto 37 como Plasmy comenzaron a explorar y a curiosear por su cuenta, el hombre encapuchado y silencioso pareció atraerle el sombrero que portaba uno de los espantapájaros del huerto de Sempreterna, mientras que la hin se interesó en la propia huerta, experta en el cultivo me susurró advirtiéndome que dichas calabazas que se encontraban allí eran perfectas, demasiado para ser reales. No mostré sorpresa alguna, al fin y al cabo estábamos en una ilusión o inacabable cuento proyectado por la mente de Stick y su maldición, pero cuando el mismo padre de Melissa llegado el momento nos ofreció comer de ellas Plasmy aceptó, para ello y por precaución iba a otorgarle a la pequeña una de mis pociones para que su estómago resistiera si es que llegara a tragárselo, pero tan sólo quería degustarlo. Una vez que el alimento tocó su paladar la hin escupió con desagrado "¡Está podrido!" alegó, 37 propuso su idea de eliminar todo rastro de magia y así lo hice... Aún recuerdo aquel escenario tan desagradable.

Todas las calabazas e incluso la manzana que sostenía Shack entre sus manos, una que pidió al padre de Melissa, estaban carcomidos por el tiempo, putrefactos y ennegrecidos, cubierto de gusanos en su totalidad, que visión Mel. Me interesé en ver si mi magia funcionaría con los espíritus pero nada en ellos ocurrió, no hay cuerpo, tan sólo un espíritu, quizás por ello no vimos nada como ocurrió con las calabazas. E incluso observamos a uno de los fuegos fatuos yendo a aliviarse, alejándose y cubriéndose tras los muros de una de las casas del pueblo o eso pensábamos mientras le escuchábamos lamentarse por un dolor intenso de estómago. Plasmy llamó nuestra atención para que acudiéramos allí una vez este abandonó el lugar y un chaco de sangre cubría el suelo. Nos dimos cuenta en ese momento de que todos con quienes nos habíamos topado en el pueblo se quejaban de lo mismo, un dolor intenso en sus estómagos.

Una nueva incógnita reapareció y sopesamos en ello, hasta que nos vimos interrumpidos por la aparición de un pequeño zorro, este me mordió en uno de mis tobillos llamando nuestra atención y habló, no recuerdo muy bien que es lo que dijo pero de inmediato corrió adentrándose en la espesura de aquella selva no muy lejos de donde nos encontrábamos, estaba segura que quería que le siguiéramos y así lo hicimos, no disponíamos de indicios o pista alguna para decidir que hacer y corrimos en pos del animal. Durante la persecución nos vimos sorprendidos por criaturas gargantescas, reptiles enormes en un inicio de un tamaño descomunal, cangrejos gigantes en la orilla donde finalizaba el recorrido del pequeño zorro. Uno de estos últimos grandes lagartos se abalanzó sobre mí y caí herida, siempre estaré agradecida a ese tal 37 por tratarme, tal como os conté amiga mía en el inicio de esta carta, sus labios pueden estar sellados pero sus manos se mostraron habilidosas, gracias misterioso señor.

Resultó que aquel animal, aquel al que seguíamos era el mismísimo Stick e incluso creo haber escuchado a Shack pronunciar su nombre cuando 37 atendía mis heridas ¿Le reconoció? Cada vez era todo más extravagante, Stick nos afirmó lo que ya sospechábamos, la cuenta cíclica en la que él y ahora nosotros nos encontrábamos atrapados. Tan sólo podríamos ser libres si poníamos fin a aquello ya que por lo visto y según leímos en un pergamino que nos entregó, el poblado se encontraba bajo el influjo de los llamados Sol Negro. Plasmy era la que más conocimiento tenía de ellos, eran algo así como una secta de asesinos en la que entre sus cuestionables tareas entraba el tema de numerosos asesinatos para ofrecerlos en sacrificios, cosa que encaja a su vez cuando nos relató que había muerto en aquel pueblo junto con otros aldeanos por envenenamiento masivo. Llegamos a esa conclusión debido a las constantes quejas de los aldeanos sobre sus estómagos pero ¿Cómo murieron y quién lo hizo? Esa fue nuestra tarea encomendada, descubrir al asesino perteneciente al culto de Shar y de ese modo acabaríamos con dicha pesadilla o sino de nuevo esta comenzaría desde su inicio.

Decidimos hablar con Melissa y su padre aunque 37 fue por su noble cuenta al depósito de agua, ciertamente es una buena idea y una buena forma de matar a una población, al fin y al cabo todos acabarían bebiendo. Era un pueblo bastante pequeño así que nuestra distancia entre el grupo y 37 no era muy larga, por lo que a los pocos minutos le divisamos corriendo en nuestra dirección y tras él unos cuantos fantasmas a quienes arremetimos antes de que le alcanzaran. Eran espectros bastante poderosos pero acabamos con cada uno de ellos, esta vez no dejaríamos que ninguno de nosotros fuese por su cuenta, estábamos juntos en esto y juntos lo acabaríamos. Acompañamos a nuestro compañero de nuevo al depósito, si hubo espíritus allí es posible que algo interesante habría y así fue. Un fuego fatuo custodiaba dicha zona y no nos permitió examinar el contenido que almacenaba, era un poco de agua lo que necesitábamos pero aquel insistió en su negativa, estaba reservada para una gran fiesta pero nos miramos todos con el ceño fruncido ante tal extraño alegato. 37 al tomar un cuenco y hacer caso omiso a las advertencias del espíritu para tomar una muestra de ese agua fue el primero en recibir la consecuencia que clamó el guardián.

Este se desplomó de un único golpe y un ser oscuro y descomunal emergió ante nosotros empuñando un gran mandoble, aquella criatura envuelta en sombras y maldad emanaba un poder increíble, alzamos nuestros ojos para admirar por unos instantes mientras nos preparábamos mentalmente para combatirle, este alzó su voz atronadora a nuestros oídos advirtiéndonos que no podíamos quebrantar el orden de los sucesos que acaecían en aquel lugar. Podíamos y lo haríamos. Mi varita quedó inservible, aquella que casi vacié de magia imbuida para matar a Medusa y la cual iba a regalar a mi maestro, pero ya no me importaba, arremetí con todos mis hechizos al ser mientras Plasmy brava y valiente se posicionó por delante arremetiendo con su espada y escudo, Shack nos apoyó con su magia pero por igual atacó sin piedad alguna con su reluciente estoque, digno de un capitán. Aquel ser maligno de Shar se derrumbó en clara derrota al suelo después de una ardua batalla, todos estábamos heridos y cansados, 37 aún no se movía y fui en donde se encontraba, tenía que devolverle el favor y salvarle ¿Pero cómo si no disponía de conocimiento en sanación y atenciones como esta? Grité a Shack para que se acercara y ayudase pero un temblor de tierra nos alertó, todo comenzó a derrumbarse, a romperse, a desaparecer...

Habíamos liberado el alma de Stick o eso supuse, miré en todas direcciones para poder verle y buscarle pero no le hallé, deseaba que realmente hubiésemos cumplido la tarea, que dicha cárcel mágica fuese destruida y todos liberados hasta que finalmente en alivio todos le escuchamos. Creo que dijo algo como "Gracias, os debo una muy gorda." y todo desapareció en un gran estallar de miles de cristales.

Todos regresamos sanos y salvos al hogar de Susan y sus progenitores, estos alegaron que nos encontraron inconscientes una vez volvimos a la realidad fuera de la ilusión de Stick y cuidaron de nosotros hasta nuestro despertar, creo que Shack se encargó de ponerles al día mientras guardaba cama pero denoté algo extraño, mi báculo había cambiado y me aferraba a el bajo las sábanas que me envolvían, este parecía de madera y su típica luz azul ahora se tornaba de un tono esmeralda muy cautivador, me pregunté ¿Por qué? ¿Cómo? Quisé pensar que sería un regalo de Stick como agradecimiento, una parte de él que siempre estaría con todos nosotros, creo que me emocioné un poco al sentirlo entre mis manos y me sentí bien en aquel momento. Sea donde sea que Stick se encuentre sé que nos ha cautivado a cada uno y que por igual deseamos que su ya liberada alma encuentre esa paz que tanto buscábamos. Te echaremos de menos.

Y sí, ya se lo dije a Shack, de haber podido hubiera quedado con él tal como le prometí en el barco, tu harías lo mismo Mel, no me juzguéis. Tenemos una misma afinidad, ojalá hubieseis estado a mi lado para que opinarais aunque ya sé la respuesta.

Mi carta toca a su final querida y creo que me he excedido en creces, pero una buena historia necesita de varias hojas y tinta que por cierto ando escasa de ella, quizás vaya mañana a la Ciudad de la Moneda, tengo cosas que hacer allí. Por cierto, conseguí al fin la Ciudadanía, pienso más adelante exponer un negocio en Púrskul de herborista, escribir libros y recetas para futuros alumnos ¿Qué os parece? E incluso vender algunas varitas, suelen pagar bien por ellas aunque acabo algo cansada con cada recreación. Ya os contaré mis avances, espero que en mi próxima carta os lleguen buenas noticias.

Recordad que os quiero y os extraño, esperadme.


Nilum.

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 Asunto: Re: Cartas a Melinara
NotaPublicado: 14 Jun 2019, 12:39 
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Brynnley, Amn

Os saludo nuevamente Mel:

Me encuentro algo confusa, durante estas últimas semanas han ocurrido varios sucesos, unos buenos, otros no tanto, pero el final que os presento es favorable o eso espero y deseo que así siga siendo.

Creo que Tymora me ha fruncido el ceño en un inicio Mel, al menos en mi dirección, durante unos días mi suerte se torció de tal forma que creo que la diosa se había cebado conmigo, me resulta arto complicado de comentar por esta carta ya que es algo embarazoso, imaginaros que casi acabo en la prisión de Murann o muerta a manos de unos orcos en el peor de los casos, aunque ahora que lo pienso no sé cual opción sería la más terrible.

Recuerdo que una de nuestras incursiones al Campamento Orco junto con Shack después de haber terminado con algunas de las actividades de estos mal nacidos, se presentaron tras nuestras espaldas varios campeones y un chaman ¿Qué hacían allí? Nadie dio la voz de alarma, pero una vez que los advertimos nos fundimos en la nada haciendo uso de nuestros hechizos de invisibilidad, todo parecía correcto y no detectaron nuestra presencia, o eso creía. Shack caminó por delante de mi y yo le seguía, no hicimos ruido pero noté con terror que los ojos de aquel grupo me seguían, no comprendí hasta que uno de ellos se acercó y me asestó un poderoso machetazo. Pudimos escapar de ellos y gracias a mi colgante regenerativo mis heridas se cerraron de inmediato. Jadeantes al detenernos a tomar un poco de aire y alivio pregunté al bardo cómo era posible que nos hubieran visto hasta que este estalló en grandes carcajadas. Diosa y mil maldiciones Mel, llevaba puesta mi maldita esfera de protección ¡Aquella era visible! ¡Con razón podían verme! Este tipo de despistes pueden costarme la vida, que vergüenza pasé... Le dije a Shack que no contara nada de esto y simplemente sonrió entre dientes, al menos prometió que no diría nada pero estuvo durante un par de días riéndose por ello. Os juro que algún día se la devolveré.

¿Por qué casi acabé presa en Murann? Bueno... Veréis.

¿Recordáis a Malekith? Uno de los integrantes de cuando fui a derrotar a Medusa. Digamos que se animaba a venir conmigo siempre que le proponía algo, creo que en cierto modo le agradaba a pesar de sospechar de él, en un inicio pensaba que mi maestro le había ordenado vigilarme pero dudo de ello, solía acompañarme tanto en mis exploraciones como en mis tediosas recolectas, un hombre extraño pero no me desagradaba su compañía, le propuse ir a un templo cerca de Púrskul, dicho templo me recordaba un poco a Kemet, desde su exótica estética por supuesto y me adentré a ella antes de informar a Malekith y al bardo Shack. Tanto uno como el otro solemos intercambiar este tipo de información respecto a escondrijos, lugares y demás, estaba segura de que le encantaría y que ambos estarían dispuestos a seguirme, pero esta vez me adentré para echar un pequeño vistazo. Grandes criaturas, guerreros extraños, cocodrilos e insectos dominaban cada sala. Afortunadamente gracias a mi invisibilidad pude adentrarme en algunas cámaras y tomar algo pero el mayor riesgo al que me enfrenté fueron las numerosas trampas que habían y... Fueron la perdición de Malekith.

No pensé que fuera tan débil, maldita sea. Hice una promesa a mi maestro Mel, no podía defraudarle y Malekith es un hombre muy particular, un sanador corriente no era suficiente para él así que pensé en la posibilidad de ir a la Ciudad de las Bestias, no conocía otro lugar, bueno es posible que sí, pero no voy a nombrarlo y no me es posible acceder a el sin mi maestro. Por lo que no me quedó otro remedio que cargar con él desde Púrskul a Crimmor, de Crimmor a Athkatla y finalmente a Murann. No fue fácil fingir durante todo el trayecto que cargaba con un amigo ebrio cuando ni este respiraba, más cuando portaba una armadura tan pesada de placas pero una vez tomamos el barco pude respirar un poco más tranquila, no topé con nadie que me preguntara sobre aquel cuerpo inerte cubierto y ataviado por completo, tampoco es que pusieran muchas pegas en ese segundo barco, poco quedaba para llegar y Malekith estaría a salvo. ¡Pero adivinad de nuevo Mel! ¡Diosa! ¡Nunca se me dieron bien los barcos y los mapas! ¡No acabé en el puerto sino en las afueras de Murann!

De nuevo la desdicha se tornaba cerca de mi persona, mis brazos y piernas temblaban mientras sostenía al hombre como buenamente podía, ambos nos encontrábamos delante de las grandes puertas de la Ciudad amurallada. Sabía que no podía acceder, sabía que las normas dictaban que nadie podía entrar a la Ciudad sin un permiso especial o eso escuché de varias personas, a parte el cartel que hay en el puerto lo dejaba bien claro, era una zona de comercio en el cual había libre acceso, ese era el límite mas no donde me hallaba. Estaba aterrada Mel, pero al diablo, demostraría a mi maestro que mi palabra y devoción estaba por encima de cualquier normativa. La zona donde atracamos había un pequeño campamento de piratas, creo que lo eran por como vestían, no convenía estar mucho tiempo allí así que decidí entrar en una de las tiendas que rodeaban el campamento, cambiar mi vestimenta y cubrir mi rostro, con un poco de suerte no preguntarían y pasarían de largo, dudaba mucho de ello pero no podía dejar a Malekith ahí sin más.

Cruzar las grandes puertas no fue tan complicado como pensaba, al parecer los grandes guardias estaban bastante ocupados charlando entre ellos y manteniendo a ralla a un par de individuos, cuando pasé por su lado me observaron por un momento pero creo que con quienes trataban daban más problemas que mi persona, apremié mi paso como pude arrastrando el cadáver y por fin estaba dentro. Gruñidos, chasquidos, grandes pisadas y griterío de soldados era lo primero que mis oídos detectaron e hicieron que me encogiera, tenía que llegar al puerto. Intenté recordar el camino, creo que me sucedió algo parecido con Drabor, compañero de Malekith y ambos acabamos perdidos por la Ciudad, desafortunadamente ahí obtuve mi primer aviso de jamás pisar la Ciudad sin esa autorización, ya me llegaría una segunda no os preocupéis. Estuve vagando durante casi media hora sin éxito en mi búsqueda hasta que escuché cerca el bullicio del mercado y los típicos sonidos de la mar y marineros, no cabía duda, estaba muy cerca y todo terminaría.

Os preguntaré Mel ¿Cómo comenzó esta carta? Quejándome de la poca atención que Tymora me ofrecía ¿Verdad? Leed con atención porque casi mi corazón dio un vuelco cuando logré llegar a dicho puerto.

No solo había un tumulto de gente, sino que ya conocía a unos cuantos bien peligrosos, la mayoría iban cubiertos pero creo que a un Minotauro se le puede detectar bastante bien, el Guardián Belfegor tenía que tocarme. No solo él, también esa mujer que me dio la primera advertencia, su nombre recuerdo que era Amaris y no era recomendable hacerla enfadar, al menos eso escuché de Drabor. Había otros individuos como bien dije antes y todos, tras adentrarme al puerto dirigieron sus miradas hacia a mí y al yaciente Malekith, no pude más y acabé de rodillas exponiendo el estado de mi compañero. Había quebrantado las normas y habían varios testigos observándonos, pero pensé para mis adentros que si actuase un poco tal como hacía Shack a veces podría desviar dicha atención y lo que acababa de hacer, soy una pésima actriz pero no sería la única vez que actuase en una "obra" ya os relataré. En todo caso hice mi buen papel de dama en apuros colocando por delante al pobre Malekith "¡Por favor ayudadnos, hemos atravesado una mazmorra y mi compañero ha sido víctima de una de sus trampas! ¡No puedo llevarle a un sanador común!" O algo así les expliqué. La actitud de Belfegor me sorprendió, se acercó a ambos preguntando que había sucedido, pero de inmediato Amaris intervino alzando su voz imperiosa al Minotauro. "¡Belfegor! ¡¿No veis que han atravesado la Ciudad?!" Mi suerte se esfumó, al menos lo había intentado, todos se habían percatado pero tenía la esperanza de que pudiera escabullirme de algún modo, cosa que no ocurrió y tampoco se me pasó por la cabeza huir tal como tenía planeado cuando la gran criatura y Guardían de Murann me amenazó con matarme si me movía, este empuñaba una gran Guadaña entre sus poderosas manos y sólo me daría un único aviso antes de usar dicha arma contra mi.

A partir de este punto no recuerdo exactamente lo ocurrido, mi cuerpo tembló y quedé paralizada sin saber muy bien que decir, de hecho cuando encontré algunas palabras Belfegor insistía es que le siguiera mientras gritaba de forma autoritaria casi silenciandome de inmediato. La única gran estupidez que mis labios pronunciaron intentando evitar con desesperación que me llevasen a los calabozos fue que Murann tenía un pacto con Emnekhul, aludiendo de algún modo que no podían llevarme, al fin y al cabo mi maestro me permitió usar su nombre en el caso que corriese peligro. Llegados a este punto Mel ya podrás hacerte una idea, sí, he tenido algún tipo de contacto muy breve en vías de mi maestro, alegó que mi persona era su protegida, os debo el inicio de esa historia pero eso ya es otra carta amiga mía. Oh no os preocupéis, es un tanto particular y me ha ayudado bastante, tiene un carácter fuerte y es algo inestable pero no me hará daño, de hecho todo lo contrario, al menos de momento...

Continuando nuestra historia, aguardé la reacción de Amaris ante mis palabras aunque sólo logré hacerla enfadar aún más y esta ordenó al Minotauro llevarme de inmediato, no era muy buena idea ir gritando pactos en medio de un mercado abierto al público y bastante concurrido pero ahí quedó mi intento, avancé sin rechistar evitando más problemas pesando tras de mi las miradas del resto de muranitas de la zona. Creo que un orco mencionó el devorar a Malekith, un alivio que Amaris y Belfegor cargasen con él mientras avanzábamos, evitando de ese modo que quedase expuesto, pero no creo que sacasen mucho de del fallecido, exceptuando su armadura y poco más, tampoco pude llevarme sus pertenencias, tuve bastante con cargar con el cadáver.

Nos adentramos en las entrañas de las mazmorras que disponían para los prisioneros del territorio, descendiendo unas escaleras de piedra iluminadas levemente por antorchas que tildaban, nos hallábamos en el subsuelo. Inspiraba con agitación y miedo, podía escuchar con claridad casuales lamentos, gritos, golpes, entre otros sonidos que no logré o no quise entender, mi mente estaba algo embotada e incluso no lograba enfocar bien mi vista tropezando en mi torpe paso siguiendo las instrucciones y camino que me marcaba el Guardián. Bajé mi mirada evitando ver las escenas grotescas que los verdugos y carceleros recreaban haciendo uso de los condenados, debía mantener la calma evitando pensar en ello, el olor a sangre y a hierro era notablemente palpable al igual que el ambiente cargado que nos rodeaba, transcurrieron largos minutos antes de alcanzar el lugar que me correspondía, una celda y allí fue donde comenzaron las preguntas.

No tenía nada que ocultar y les expliqué con detalle nuestra aventura y como Malekith falleció, debo decir que la palabra fallecer no es la apropiada, pero la usaré hasta explicaros con mayor detalle todo el submundo que una vez me rodeó Mel. Vi con mis propios ojos como la mujer levantó a Malekith devolviéndole su consciencia usando algún tipo de magia que desconozco, tras ello le interrogaron pero de una forma más amable, he de suponer que dicho pacto que mencioné antes tuvo algo que ver pero tampoco he de quejarme, no me tocaron, simplemente exigían saber el motivo de mi entrada a la Ciudad de las Bestias por donde no debía, mi simple respuesta fue mi despiste, errar de destino y puerto, a parte de ello nombré a mi maestro para finalizar, también Malekith se mostró agradecido por mis acciones o eso supuse cuando dio su versión favorable hacia a mi, quería salir de allí cuanto antes.

Digamos que todo acabó en una segunda advertencia y un aviso que darían a mi maestro de su protegida, tanto Belfegor como Amaris parecían conocerle y no es de extrañar, una vez mi maestro me relató como con Amaris tuvo un encuentro algo desagradable y desfavorable para ella, me ahorraré los detalles irrelevantes pero he de deciros que no detecté desagrado en sus facciones cuando escuchó de mis labios dicho nombre. No hubo resentimiento alguno, quizás todo quedó en el pasado.

Antes de dejarme marchar Amaris me llamó "Nilum" remarcándolo en reproche, nunca comprendí como supo mi verdadero nombre, recuerdo que por los puertos solía presentarme con vuestro nombre "Melinara" sentiros honrada Mel, nunca desaparecéis de mi mente y fue lo primero que dije al presentarme recién llegada a los puertos de comercio, tengo entendido que no es de buen ver comerciar en Murann y por recomendación de mi maestro usé una falsa identidad. Sí, usé el viejo truco de siempre Mel, aunque esta vez para mis conocidos finjo mi exótica forma de habla, resulta un tanto tedioso y cansado pero las reacciones son dispares dependiendo de cada individuo, suelo bromear con Shack de ello a veces, la mayoría de personas me reconocen por mi acento extraño, por lo que para Murann no era necesario.

La experiencia fue algo desagradable, tanto que descarté el regresar a Murann para intentar llevar mis futuros productos a sus puertos, no quiero más problemas, me ceñiré a llevar mi vida por un sendero un poco más tranquilo, creo que mi maestro lo entenderá o espero que lo haga.

He pensado a ir a Esmeltaran una larga temporada y aprender de sus mercaderes, hay una variedad exquisita y eso me ayudará a estrechar algunos lazos que nos beneficiará a nosotros como Gremio, los documentos que he ido recopilando hasta ahora son muy extensos y quiero llevar este proyecto adelante como sea. Quizás me pase a buscar a Shack, estaré ausente bastante tiempo y quiero despedirme de mi Iviarm, mi hermano, seguro que entenderá mi motivo de partida, desaparecer un tiempo, decirle un adiós apropiado, le echaré de menos, tampoco me olvidaré de Meg, espero que encuentre una pareja por fin y tenga muchos huevos.

No sé si debo de comentarle esto a mi maestro o desaparecer sin más, sopesaré en ello durante esta noche, tengo que hacer los preparativos, llevo pensando este viaje largo tiempo y no quiero demorarme, más aún con los anteriores incidentes que os he relatado. Deseadme suerte, la siguiente carta tratará tal como os he prometido sobre mis peculiares sucesos acaecidos durante mi primera estancia en Athkatla y a su vez mi primer contacto con aquellos que es mejor no mencionar. Tendréis noticias mías.

Recordad que os quiero y os extraño, esperadme.


Nilum.

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