Kanchelsis


La bestia, El libertino

Señor Demoníaco

Símbolo: Murciélago con ojos brillantes color carmesí
Plano de Origen: El Abismo, Capa 487, Guarida de la bestia y Mansión del libertino
Alineamiento: Caótico Maligno
Dominios: Caos, Mal, Muerte


HISTORIA/RELACIONES

En los principios de la creación, la sangre sirvió como la pintura en la que las deidades recientemente inspiradas vertieron su creatividad. En el plano material, la sangre de los dioses tomó la forma de nuevos mundos, vastos continentes, e incontables razas. Aunque en un mundo, el trabajo del panteón élfico, el Seldarine, y un creador inexistente de los humanos se entrometieron mutuamente. Esta mezcla accidental dio origen a un ser que poseía la increíble belleza y longevidad de los antiguos elfos, pero con el hambre y la ambición de la humanidad. Más y menos de ambas razas, esta criatura fue conocida como Kanchelsis, el secreto oscuro del Seldarine. Desde su reino sangriento en el Abismo, Kanchelsis vive en una perpetua sed de sangre, y mientras las vidas de los mortales lo sustentan, este vuelve a ellos, con más hambre que la vez anterior.

Kanchelsis posee dos personalidades: En su existencia lúcida es El Libertino, un aristócrata elfo o semielfo pícaro, erudito, y atractivo. Conocedor de incontables mundos, formas de arte, y la decadencia, un amante tanto de la sangre como el vino. En su otra forma, La Bestia, es una fuerza salvaje, un humano hambriento que ama cazar como un lobo, una criatura rapaz que vive para hacer daño, ver ríos sin fin de sangre, y causar el fin de todas las cosas que sangran. El Libertino domina cuando Kanchelsis se siente cómodo y tranquilo. La Bestia, cuando está dominado por una ira incontenible. En vez de su odio frío y sádico triunfalismo. Kanchelsis es adorado a través de los planos principalmente por vampiros, drows, y todos aquellos que anhelen poder y lujos.

Capa 487, la Guarida de la bestia y Mansión del libertino: Algunos vampiros abrazan su eterna maldición, deleitándose con el paso de cada generación y la salida de cada luna. Otros odian en lo que se han convertido y buscan revertir el proceso, despojándose de sus aspectos que agotan la vida para caminar una vez más por el mundo como un mortal. Kanchelsis, el apasionado amo de la capa 487 del Abismo, quería algo más. La simple inmortalidad en forma de no-muerte no era suficiente, y kanchelsis busca convertirse en dios. El dominio del señor vampiro es una inmensa mansión en constante cambio de salones de espejos decorados de forma barroca, amplios corredores adornados con retratos enmarcados, aviarios chirriantes y escalofriantes jardines interiores. La mansión reacciona a su menor pensamiento, y el señor demoníaco vampiríco disfruta soltando a los mortales en su reino y aterrorizándolos con paredes que se mueven, pisos caídos y escaleras que se derrumban.

Los sirvientes principales de Kanchelsis son tres hambrientos infernales de sangre, llamados Memnul, Dagrobard y Vonce. Intenta mantener a estas criaturas encadenadas, debido a que cuando estas están sueltas, su furia es legendaria. También lo es la furia de Kanchelsis, que aún no ha logrado dominar la poderosa energía que infunde todos los aspectos de su ser. Aunque prefiere presentar un semblante civilizado, el señor de los vampiros es propenso a sufrir rabietas salvajes e irregulares, durante las cuales dice que "la Bestia" toma el control, y toda su cortesía se desvanece en una brutalidad sin sentido. Los encuentros en su mansión durante estos combates invariablemente adquieren las características de una persecución horrible, donde los visitantes corren a toda velocidad a través de pasillos y habitaciones en constante cambio para evitar el hambre insaciable de su antiguo anfitrión cosmopolita.

Kanchelsis es el arquitecto principal de la hermandad vampírica conocida como “Unión de Eclipses”. Los miembros de la orden buscan enriquecerse mientras están en sus planos de origen y rinden honor a Kanchelsis tres veces al año, durante las convocatorias que llevan a docenas de vampiros ancianos a la mansión para discutir los asuntos de la sociedad. Aquellos que destruyen a un miembro de la Unión de Eclipses cometen una afrenta contra todos ellos, y los muertos vivientes tienen una gran memoria.