Mephistopheles


El Señor de la Octava, El Señor de Cania

Señor infernal

Símbolo: Una llama hecha en cobre y oro
Plano natal: Cania, 8º capa del infierno
Alineamiento: Legal maligno
Dominios: Ley, Mal, Fuego

HISTORIA/RELACIONES

Nadie entiende los peligros de la política del Infierno más que Mephistopheles. Como los enemigos siempre acechan en cada sombra, nunca está sin un par de demonios como guardaespaldas. Cualquiera que sea suficientemente atrevido para atacarlo merece la aniquilación, razón por la cual Mephistopheles no se contiene. Enviando a sus súbditos adelante para atraer al enemigo mientras llama por refuerzos, generalmente un par de Demonios de la Sima.

Mephistopheles es, de cierta forma, una contradicción andante. Inestable y minuciosamente retorcido, presenta múltiples caras a quienes conoce. Por un lado, puede ser encantador, erudito y civilizado. Pero detrás de la apariencia de respetabilidad tiene un temperamento vicioso y ambiciones por cumplir. Es paciente y astuto, pero una vez a solas, explota en una furia, gritando y chillando, rasgando su piel y destruyendo todo alrededor de él en una explosión atronadora de Fuego Infernal y magia devastadora.

Las claras ambiciones y altivez de Mephistopheles no le sienta bien a sus pares. Algunos son atraídos por su poder, como es el caso de Dispater, pero la mayoría lo desprecian, viéndolo como un elemento inestable e impredecible de la complicada política del Infierno. Entre sus enemigos, Baalzebul es el más grande. El Señor de las Mentiras se ha opuesto a sus esfuerzos desde hace mucho. Mientras viva Baalzebul, Mephistopheles pasa el tiempo creando intrigas para eliminar a su antiguo rival, dejando a Asmodeus seguro en su posición como el Señor de los Nueve Infiernos.

A pesar de sus distracciones, Mephistopheles aún representa una peligrosa amenaza. Comanda legiones de diablos de hielo así como demonios de la cima, barbazu y cornugones que se han agrupado bajo su estandarte. Además, recae en él proteger la única puerta a Nessus, por lo suele comandar el ejército de aquellos cuyo único deber es salvaguardar el reino de Asmodeus. Para hacerlo peor, Mephistopheles ha perfeccionado la esencia del Infierno, canalizándola en una energía destructiva llamada Fuego del Infierno (Hellfire). Con semejante herramienta a su disposición, parece que Mephistopheles algún día cumplirá su promesa de gobernar en lugar de Asmodeus.

OBJETIVOS

Tiene una sola meta, una razón para existir: Codicia el trono de Asmodeus. Es, en su mente, su destino el gobernar a los Nueve Infiernos. Tan confiando está de sí mismo que le ha dicho esto al mismo Asmodeus. Uno pensaría que tal arrogancia podría ser motivo suficiente para que el Señor del Nessus pusiera al archidemonio a sus pies, pero curiosamente, Asmodeus no lo ha hecho. Parece que él está satisfecho con dejar que Mephistopheles tenga sus aspiraciones..

CULTO

Pese a todo, Mephistopheles no extiende la misma influencia en el Plano Material. Muchos mortales lo confunden con Asmodeus, creyendo que son el mismo ente.
Esto frustra a Mephistopheles en demasía; por sobre todo, él quiere ser reconocido y adorado como una deidad. Aún así, tiene un culto pequeño que lo adoran como el dios del fuego infernal. También atrae a seguidores de diablos no muy devotos, robando creyentes de otros señores infernales.
Sus templos son lugares extraños, ocultos y fuera de lugar. Decorados con fosos de fuego, son insoportablemente calientes y los fosos están equipados para ser encendidos durante los momentos más dramáticos de las ceremonias. Los cultistas se reúnen para llevar a cabo sacrificios, cegando a sus víctimas vivas en un altar ennegrecido e inmolándolas vivas. Sus gritos añaden el coro a las plegarias silenciosas.